Después de 5 años de reuniones parcializadas fuera de la casa común, la familia vuelve a ser convocada participativamente en el almuerzo post fiestas patrias.

El vino vuelve a llenar los vasos, las empanadas vuelven a ser el deleite y los relatos  (esta vez mezclados de recuerdos) vuelven a ser el condimento de la mesa.

A la memoria de Moncho y la alegría de la Yeya.


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La Yeya y el Moncho.

No hay prácticamente recuerdo de mi infancia, donde tú no estés, recuerdos felices y tristes, recuerdos atesorados y otros que no quisiera guardar…

Recuerdos de vidas cómplices, recuerdos de hermosas virtudes, recuerdos de a dos, siempre de a dos, recuerdos de la Elsa y el Moncho.

Hace ya cinco años que partiste y con ellos cinco años que no volvimos a comer de tus manos y en tu mesa, cinco años que no nos juntábamos, que no nos reíamos, que no almorzábamos, que sólo nos acordábamos de contar aceitunas como recuento de la dulzura de tu gracia proyectada por tus manos, cinco años que la receta permanecía silenciosa en la memoria, memoria triste del recuerdo, memoria que partió llevándose la vida, tus manos, tu mirada y tus cuentos.

El viejo (como lo sigue llamando la Yeya) partió simplemente con algo de todos nosotros y cómo no… cómo no!…

Partió mirándonos a los ojos, sentado en su silla de madera entre el umbral de la puerta y los pies de tu cama, entre abrazos, lagrimas, manos y reconocimientos…  partió el tata entre su dolor y el nuestro, partió el Moncho, partió llevándose con su respiro mil y un recuerdos, recuerdos hermosos, picaros, obrero y respetuoso, partió llevándose por 5 años la receta que con sólo su grandeza, nos reunía en torno a copas de vino y sus relatos.

Yeya, hoy haz vuelto sin miedo, haz vuelto a tomar sus manos, hoy después de 5 años nos reencontramos con Moncho en su mesa entre tus manos. Hoy, hoy  vuelves a sonreír y regalarnos la hermosura de tu sonrisa, dedicación y trabajo.

Hoy volvimos después de mucho tiempo a ser abuelos, hijos, nietos y bisnietos.

Hoy volvimos a brindar con la Yeya y el Moncho!


Ramón Anabalón Riquelme, El Moncho, mi Abuelo. Marzo del 2010.
Elsa del Carmen Valenzuela, La Yeya, mi Abuela. Aún tiene cuerda para rato!

 

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